lunes, 3 de marzo de 2008

Lentejas, las tomas, o las dejas..



Un día las empresas se levantaron por la mañana y decidieron hablar con los restaurantes de la zona con el fin de que sus empleados fuesen a comer a éstos a cambio de un papel denominado vales-comida o tickets-restaurante. Los hosteleros ofrecerían un menú "degustación" en el que lentejas compuestas, paella, pollo con patatas y un pescaito espinoso, serían los platos estrella de la pizarra del cheff de coca-cola.

Todos salen ganando. A los restaurantes les ayuda el hecho de saber que todos los días van a tener un número de clientes asegurado, a parte, no se volverán muy locos en la cocina, los menús son todos cortados por el mismo rasero, al menos los de 9 euros, esos que cumplen los requisitos justos para ofrecer un ahorro fiscal al trabajador; para la empresa, los gastos incurridos por la compra de los vales comida tienen la consideración de gasto deducible.
Siempre hay alguno que se queja porque prefiere dinero y arreglárselas con bocata o unas croquetas traídas de casa en un taper de tapa azul, muy mono, de IKEA.. Pero esto, facilita la vida al ser humano estresado desde primera hora de la mañana. Sabes que ese día comerás, no te hace falta ir al cajero a nada y además, se come en caliente sentadito en la mesa con tus "compis de la ofi", con esos con los que te pasas el día trabajando en un ambiente armonioso.., bueno, con todos no almuerzas, siempre esta el rarete, que come 15 minutos antes o después que el resto, nunca coincides con el en ningún bar de la zona, perdón, si que coincides, el día que deciden darse un homenaje y caminar dos calles más allá de lo habitual para descubrir un restaurante con un menú que contiene 4 primeros, 4 segundos y unos postres caseros que te los cantan porque no caben en la pizarra!! joder con el rarito..
Hay restaurantes que se lo curran más que otros, como siempre, lo que pasa es que en esto de los menús no hay unos que destaquen mucho más que el resto, la diferencia está en la especialidad de la casa, para conocerla hay que probarla o fiarte del guay de la empresa, sabe de todo.., consejo, pasen de este tipo de 32 años que sigue saliendo de marcha a tope y es infiel a su novia con la que lleva 9 años.
Los menús nos educan, nos enseñan a diferenciar unas lentejas secas y pasadas de sal a otras en su punto que te recuerdan a las de tu abuela. Se acabo con el problema del "ahora invito yo", peleas con tarjetas en mano y miradas desafiantes al camarero (con cara de circunstancia); en estas "luchas de tarjeta" siempre hay un débil, nunca gana.
Por último, me despido con otro consejo, tampoco se fíen de los restaurantes que tenga aspecto muy fashion, suelen fallar en uno de los puntos más importantes, la comida.

Un saludo!!
Vin.

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