
No es exactamente un día cualquiera con amigos y algún que otro desconocido, todo debería ir normal, de hecho, debe ir bien, ¿por qué?, porque es un día para salir y disfrutar de unas copas con tus amigos en un sitio diferente. Simplemente por eso, tiene que ser un buen plan, no hace falta más si haces el mínimo esfuerzo por convertirlo en un momento de esos para recordar.
Problema, se va haciendo tarde y el alcohol que se ha ingerido lo único que provoca en ti es sueño y por tanto ganas de plantarte una serie de moda en v.o. (subtítulos en español) que te acueste. Mañana es otro día. El problema se conveirte en verdadero problema cuando sales de medio malhumor porque uno de tus amigos te ha convencido, fácilmente, para que levantes el culo del sofá, es cuando la cosa se empieza a complicar de verdad.
Haces lo que puedes para animarte y para parecer animado, sabes que no te entra ni una copa más y que encima es fin de mes, te dejarás los últimos céntimos en un garrafón y dos o tres piedras de hielo. Pedirás para el taxi y, por supuesto, olvidate del desayuno. Te acuestas con la sensación de que ya podrías llevar 5 horas en la cama descansando, te levantas sin resaca, la falta de organización y tu escaso saldo en cuenta impidió que te tomases las copas necesarias para sentirte un elemento útil de la noche y un parásito por la mañana. La típica marcha que sobra, a veces pasa.
Acabo de vivir una de esas experiencias, pero hoy me creí más listo que el resto y he sido duramente castigado. Jugué con el plan, tanteé lo que se ofrecía, no me gustaba pero salí, no hicieron mucho para convencerme, 20 minutos después de salir por la puerta ví como se torcía una marcha que no tenía ni pies ni cabeza, una huída a tiempo es una victoria, mañana hay que madrugar, me voy, lo estaba viendo claro, solo me faltaba alguien que me acompañase en el viaje de vuelta, lo tenía, todo perfecto, pero pasó lo inesperado. La noche no me perdonó que le abandonase, una vez que sales de casa tienes que cumplir, yo no lo hice y no he tardado en darme cuenta.
Ahora mismo estoy sufriendo mi castigo, me parece tan gracioso que el enfado inicial ha pasado a convertirse en unas ganas inmensas de contárselo al primero que pase, deseo que sea mañana para descojonarme de la situación que estoy viviendo, esta noche si que se ha convertido en inolvidable.
Un saludo!!
Vin.



