
El otro día me contaron una historia que me llamó poderosamente la atención, me apetece compartirla porque fue algo curioso.
Hace a penas una semana un grupo de 7 chicos decidieron emprender un viaje en furgoneta por el Sur de Francia. El itinerario era: Montpellier, Niza y algun que otro lindo pueblo francés. Muy bonito el viaje por lo visto. Bueno, llegando a Niza optaron por seguir de largo y visitar El Principado, Estado independiente y soberano de Alberto, Carlota, Estefanía..., qué "glam"!! Lo menos que se despachaba por la zona era un Porsche.
Estos intrépidos una vez que aparcaron la furgoneta, no dudaron en entrar al Casino, con gorras y zapatillas, bufandas y sin afeitar, bolsillos calderillosos, los muy osados se daban vueltas como pobres, observando cómo turistas y locales perdían en 20 minutos cantidades que alcanzaban las tres cifras con una sonrisa cómplice al croupier y a los compañeros de mesa. El más sinvergüenza de dicho equipo se llama Manuel, se lanzó a la mesa con alguna que otra gotita de sudor, "era emocionante", aseguraba. 20 € puso sobre la mesa, apuesta mínima por número, 5 €, rojo-negro, par-impar, 25!! El bueno de Manolo no gozó mas que de 4 vueltas de aquella ruleta americana (00). En su última apuesta, llegó Javier S, ya venía en el trayecto con un número en la cabeza, el 13, "pon el 13!!", dijo mientras se acercaba a la mesa. No le escuchó, la bolita en el 12+1 paró. Manolillo = 0 €.
La historia no hace más que comenzar, "el visionario" había llegado, Javier L y Fernando se animaban a poner 5 € junto a éste y, Manu "el perdedor", como no podía ser menos, otros 5, ya tenían 20, faltaban 5 por poner para hacer la apuesta simple, Jorge se decide sin problema y se anima a participar. "El perdedor", recupera su sitio, todo a una mano, par o impar, mirada al "visionario", "par", sin titubear, acierto, ya tenían 50 eurazos. otra vez, "par o impar??", Javier S, dijo: "rojo impar", dos palabras claves para conseguir 100 € por la vía rápida. Esto fue una constante, a veces "el visionario" veía el color pero se le nublaban los números, riesgo que el "grupo de inversores" asumía, el que estuviese con confianza hablaba. Javier L no hacía más que descojonarse, Fernando llevaba las cuentas. Perdían y se reponían, no podían parar de mirar la pantallita en la que salía una tira de números de tiradas anteriores, buscaban inspiración. Lo último que iban a hacer era levantarse de la mesa, no les importaba seguir bebiendo hielo derretido, la concentración era máxima. La gente se acercaba a la mesa y preguntaba que qué estaba pasando, brincos y risas varias alrededor del tapete, cara de circunstancia del croupier y acompañante, un hombre mayor que hacía comentarios en "monegú".
¿¿Quieren saber a cuanto llegaron??, a 500 €!! lástima que la última mano se perdiese y "tan solo" saliesen de aquel Casino con 350 €, apuesta fuerte para dar la campanada final no salió del todo bien. Teniendo en cuenta la inversión de 5 eurillos por cabeza...
No todos los días pasa algo así, aseguran que fue increíble, solo lo entienden aquellos que lo vivieron in situ, lo cuentan y no pueden parar de reir. Manu "el perdedor" se convirtió en ganador, en lo que realmente es, algo le decía que tenían que jugar, que ganarían, y asi fue a pesar del primer y veloz correctivo que recibió.
El lema de Mónaco y de sus Príncipes es: «Déo Juvante» (Con la ayuda de Dios).
Espero que les haya gustado esta historia basada en hechos reales..
Un saludo!!
Vin.
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